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viernes, 21 de febrero de 2020

EL MÉTODO CONCLUSIVO



LA IMPERTINENCIA DE LA LECHUZA



EL MÉTODO CONCLUSIVO


            Quienes presumen de científicos utilizan el método hipotético-deductivo. Se llama así porque el investigador introduce en la realidad hipótesis de las que puede deducir consecuencias, de tal manera que pasa siempre por cuatro momentos:

1. Realidad de partida (que debemos observar, analizar, describir, ordenar), y sobre esa realidad nosotros hacemos una pregunta: las cosas son así, pero ¿por qué?
2. Hipótesis o respuesta: se da una primera explicación recurriendo a la deducción, a la analogía y al conocimiento previo que tenemos de la realidad. 
3. Consecuencias que  se derivan de la hipótesis, es decir predicciones sobre las cosas que no conocemos exigidas por esa posible explicación hipotética de los fenómenos.
4. Vuelta  a la realidad: comprobación de si existen o no las cosas que predice la hipótesis contrastándolas nuevamente con los datos; la realidad, que ha sido el punto de partida, tiene que ser también el punto de llegada.

Veámoslo con un ejemplo: observo que me duele el dedo; ordenando en mi mente las cosas que me han ocurrido, resulta que me ha empezado a doler después de caminar por unas zarzas: deduzco, pues, que me he pinchado y concluyo que se me pasará dentro de un rato; pero (vuelta a la realidad) no sólo no se me pasa el dolor, sino que me está subiendo la hinchazón del dedo por la mano y amenaza con llegar hasta la muñeca.
Decido ir al médico. Después de observar la evolución de la hinchazón, él busca en su memoria y descubre que cosas parecidas suceden cuando nos pican las víboras; si ésa fuera la causa, concluye que la picadura debería tener dos puntitos en vez de uno, producidos por los dos colmillos del animal; vuelve a mirarme la mano: en efecto, tengo dos pinchazos muy próximos el uno del otro. El médico, entonces, procede a darme el antídoto.

Repasemos los pasos que hemos dado:

1.      Observación: me duele el dedo. Análisis: todo empezó junto a unas zarzas.
2.      Hipótesis: la causa es un pinchazo, probablemente urticante.
3.      Consecuencias: el dolor se me debería pasar en seguida.
4.      Contrastación y refutación: el dolor no se me pasa y la hinchazón sigue en aumento.

Repasemos ahora los pasos que ha dado el  médico:

1.      Observación: la hinchazón progresa sin límite aparente.
2.      Hipótesis: es el picotazo de una víbora (enroscada, probablemente, entre las zarzas que he rozado con la mano).
3.      Deducción: debería haber dos puntitos en la herida.
4.      Contrastación y confirmación: he vuelto a mirar el dedo y acabo de descubrir los dos pinchazos; se trata, seguramente, de una víbora.


Comparémoslo con el razonamiento que hace Antonio Machado en una de sus poesías: la que se titula A un olmo viejo.

1.      Observación: hay un olmo viejo, seco, un tronco sin hojas, hendido por el rayo.
2.      Hipótesis: en semejante estado el olmo está muerto.
3.      Consecuencia: si estuviera muerto no debería volverle a salir ningún brote verde.
4.      Refutación: pero le acaban de salir unos brotes; por lo tanto, en contra de las apariencias, no estaba muerto.

El poema concluye diciendo: “mi corazón espera otro milagro de la primavera”; y eso significa que el poeta espera que le pase a un ser muy querido por él algo muy parecido a lo que le ha sucedido al olmo viejo; veamos qué es:

1.      Observación: por aquel tiempo (tiempo en que compuso su poema) Leonor, la esposa del poeta, estaba gravemente enferma; la tuberculosis cursaba normalmente con la muerte del paciente. De manera análoga, el olmo viejo se estaba muriendo.
2.      Hipótesis: es posible que Leonor experimente una mejoría, igual que le acaba de ocurrir al árbol.
3.      Consecuencia: con suerte, esa mejoría no sería transitoria sino que podría conducir a la curación.
4.      Comprobación: tiempo después murió Leonor; la esperanza quedó frustrada porque la hipótesis acababa de ser refutada.

El ejemplo de la víbora y el del olmo acaban de ser tratados con el mismo método: el método hipotético-deductivo. Sin embargo coincidimos en llamar al primer ejemplo una investigación científica y al segundo un comentario de texto. Ahora bien, se admite que la interpretación de los textos es un proceso distinto de la investigación científica, que, a diferencia de ésta, no busca causas, sino interpretaciones; y, a diferencia de la explicación, se presenta a sí misma como portadora de un método distinto: el de la comprensión.
Pero acabamos de ver que la explicación del dolor en el dedo sigue los mismos pasos que la comprensión del texto: el método hipotético-deductivo parece ser común a la poesía y a la ciencia; no es algo privativo de las ciencias naturales mientras que las humanidades y las ciencias humanas utilizarían un método alternativo, el que llamamos hermenéutico; como cuando los juristas tienen que interpretar las leyes en su aplicación.
            No. El método hipotético-deductivo y el hermenéutico son el mismo; la diferencia está en que el primero trabaja con fenómenos y el segundo con textos, pero los pasos que se siguen en ambos casos, tanto para explicar como para interpretar, son idénticos: se trata de observar, conjeturar, inferir y concluir; análisis empírico, hipótesis, análisis lógico y contrastación.


1.      Análisis empírico. Observo la realidad: en un caso se trata de fenómenos y en el otro de textos; un texto es la huella escrita de un conjunto de fenómenos.
2.      Hipótesis. Es una explicación posible y, a ser posible, plausible; pero no se descartan nunca las explicaciones disparatadas. A las conjeturas (o explicaciones hipotéticas) se llega por inducción, deducción o analogía.
3.      Análisis lógico. Desmenuza las posibles implicaciones contenidas en la hipótesis, ya sea analizando los conceptos, las relaciones entre conceptos o las conexiones entre las ideas, los conceptos y los conocimientos acumulados en la cultura del investigador; estaríamos, respectivamente, ante tres tipos de análisis: conceptual, lógico y de control empírico; este último intenta ver si las ideas y conceptos analizados lógicamente tienen también su correspondencia en el mundo de la experiencia posible.
4.      Contrastación. Se trata de saber si en el mundo real se dan también esas consecuencias posibles que hemos analizado después de sacarlas de la lógica de las cosas; es decir de comprobar si el mundo real está en consonancia con el mundo posible; un mundo de posibilidades que, previamente, nosotros hemos sacado de la realidad.

El método hipotético-deductivo debería llamarse hipotético-conclusivo, porque las conclusiones a las que llega se obtienen por medios deductivos y analógicos además de inductivos. Sirve para explicar cuando se aplica a los fenómenos, y para comprender cuando se aplica a los textos; el método de comprensión no es, en consecuencia, distinto del de la explicación, sino que para lo que algunos llaman comprender y para lo que otros llaman explicar se siguen los mismos caminos. Solemos decir que cuando pesan más las analogías en la obtención de conclusiones su carácter es menos científico, y cuando pesan más las deducciones lo es más; es sólo una cuestión de dosis, de modo que entre todas las ciencias hay unas que lo son más y otras que lo son menos; pero todas las ciencias, incluso las aparentemente menos analógicas, utilizan la analogía; así se obtuvo, por ejemplo, la ley de la carga eléctrica (qq’/d2) por analogía con la ley de la gravedad (mm’/d2).
            Si falta el cuarto paso del método (la contrastación) pueden ocurrir tres cosas:

A.    Que su motor sea la razón, en su doble vertiente lógica y analógica: se trata de filosofía.
B.     Que su motor sea la fe, ya se exprese mediante conclusiones lógicas o mediante analogías: es la religión. O más precisamente, las mentalidades e ideologías.
C.     Que su motor sea la lógica, es decir la razón desprovista de contenidos empíricos: se trata de ciencias formales (lógicas y matemáticas).

La razón, la lógica y la ciencia contienen, en las hipótesis, un mundo de conjeturas; una conjetura es una explicación que esperamos que sea cierta, confiamos en que lo sea: pero no se trata de una fe religiosa, monolítica e inamovible, no es una confianza ciega, propia del fanático, sino una fe racional; una esperanza cuya confirmación dependerá de los hechos; a diferencia de la religión, en la que depende de la voluntad de un ser supremo.



            Poesía es deleitarse en las analogías que generan hipótesis a partir de los datos, pero sin comprobarlas; todas las artes que existen son formas de poesía, aunque las que se pegan mucho a lo observable adoptan un estilo realista que, en último extremo, las acerca a la ciencia.
            La técnica es la búsqueda de conclusiones (lógicas y analógicas) que, además de calcar la realidad, permiten construir artefactos que la imitan para modificarla.
            Y el saber ordinario, al que también solemos llamar sabiduría popular, es un conocimiento más descriptivo que conclusivo, pero también conclusivo, que no se preocupa demasiado por sistematizar la coherencia entre las cosas que dice. Lo llamamos saber cuando está pegado al terreno de manera realista (algunas veces con un realismo ramplón). Y cuando aporta conjeturas interesantes en forma de destellos, tanto para conocer como para vivir, lo llamaremos sabiduría.
            Todo (ciencia, arte, matemáticas, religión y filosofía) deriva del  método conclusivo; que es el que utiliza la razón en contacto con la vida. No hay diferencias fundamentales entre las ciencias naturales y las humanas, salvo en cuanto a su objeto (fenómenos o textos) y en el mayor énfasis que pongamos en los datos o en las hipótesis, por un lado, y entre la deducción y la analogía, por otro; incluso las ciencias de la naturaleza, cuando dependen de la observación de realidades inobservables, pasan a ser más que ciencia: filosofía; y para los científicos ramplones la filosofía no es más que degradación de la ciencia. Por eso la teoría de cuerdas es acogida, por algunos científicos, con desprecio.





viernes, 8 de marzo de 2019

¿QUÉ ES ESO TAN RARO QUE LLAMAMOS COMENTARIO DE TEXTO?



¿QUÉ ES ESO TAN RARO QUE LLAMAMOS
 COMENTARIO DE TEXTO?


             Comentar un texto es conseguir que la persona que nos escucha entienda el texto. A veces oímos hablar a un político y decimos: “¿qué ha dicho?” También los religiosos hablan a veces de manera oscura. Los abogados y los jueces tienen un lenguaje esotérico que sólo entienden ellos, y cada oficio tiene su propia jerga: matemáticos, ingenieros, psicólogos, historiadores, bioquímicos y filólogos.
            Comentar un texto es, ante todo, explicar lo que significan las palabras, una especie de traducción. A veces se ponen de moda palabras de otros idiomas y la gente las utiliza como si fueran del nuestro: sorpasso, perestroika, laico, brexit, week end… Otras veces lo que se pone de moda son expresiones enteras: dar el paseíllo, dar boleto, tener un hijo de penalty… Otras la gente habla con refranes y frases hechas: salir trasquilado, todo fluye, no es oro todo lo que reluce, hablar en el desierto… Explicar esas palabras es hablar del lugar y la época donde surgieron, de la persona que las inventó, del sentido que les dio la gente, de cómo cambia a veces el significado de las palabras… Cuando leemos el famoso romance que dice “marinero de Tarpeya” nos tienen que explicar que en realidad decía “mira, Nero de Tarpeya”, y que por lo tanto no hablaba de marineros, sino de Nerón; pero la gente, al oírlo de boca en boca, lo deformó y se lo aprendió mal.
Comentar un texto es también explicar la intención de quien habla; no se trata de aclarar qué dice sino para qué lo dice, qué significado les da a las palabras. Cuando Jesucristo dice “soy el rey de los judíos” no lo dice para que la gente se crea que manda en la tierra, sino para que todos entiendan que su reino no es de este mudo; y cuando en la cruz le ponen un letrero que dice “INRI” (Iesus Nazareno Rey de los Iudíos) lo hacen para burlarse de él.
            Comentar un texto es contar una historia de manera que se entienda; si acabo de ver una película y mi amigo me pide que se la cuente, lo que debo hacer es relatar las cosas sin perder el hilo, porque hay gente que se pierde en los detalles y se olvida del argumento, que es por ejemplo lo que hacen los niños. A veces la película da saltos atrás en el tiempo, pero cuando la contamos debemos hacerlo de manera lineal para que no se pierda quien nos está escuchando; o si damos saltos en el tiempo hay que tener cuidado para que se entiendan en la historia, porque a veces el espectador puede confundir un salto atrás con algo que está ocurriendo en el presente. Por ejemplo, cuando en La prima Angélica el protagonista acude al entierro de su madre, su mente recuerda los momentos del pasado en que él era más joven; las escenas del pasado pueden confundirse con las del presente, y el director (Carlos Saura) utiliza un recurso para que no nos perdamos: cuando el personaje tiene calcetines de liga es que la escena pertenece al pasado, y cuando usa calcetines modernos es que estamos en el presente.


            Otras veces contar una película es decir cómo la hemos entendido nosotros, que no quiere decir que así sea como la ha hecho el director; eso pasa cuando la película es difícil de entender. Por ejemplo cuando contamos 2001. Una odisea en el espacio, ¿cómo entendemos que al final el astronauta se vuelva bebé dentro de la nave? ¿Quiere esto decir que el tiempo dentro de la historia corre hacia atrás, del futuro hacia el pasado? Y cuando vemos un monolito ¿cómo lo debemos interpretar, como la mano de dios? Y cuando en Elisa, vida mía el protagonista ve animales en el matadero, ¿hay que entender que es la realidad, o que es un sueño?


            Vamos a volver al principio para recoger todas las cosas que hemos dicho sobre el comentario y ordenarlas en un conjunto; según esto comentar un texto es:

            1º. Identificar las palabras que no se entienden y buscarles un significado. Para ello vamos a tener que usar un diccionario. A veces necesitaremos conocer el lugar o la época para entenderlas bien (por ejemplo “sacarse la mierda” en Chile significa trabajar duro, “tomar once” es merendar, “desfacer entuertos” en el Quijote significa combatir las injusticias; está claro que cuando no conocemos el lugar y la época no podemos comentar bien el texto).

            2º. Resumir lo que dice el texto (es decir contarlo con pocas palabras) y dividirlo en partes; si el texto cuenta una historia suele tener exposición, nudo y desenlace; pero si lo que hace es defender una idea suele tener introducción, desarrollo y conclusión.
            En una historia la exposición es el planteamiento (en la primera parte de Parque Jurásico nos explican cómo es la garra del velocirraptor y cómo el millonario construye un maravilloso parque donde vamos a ver al velocirraptor en libertad); el nudo es cuando surge un problema y todo se pone patas arriba (que es cuando se va la luz, los animales se escapan y todo se enreda); y el desenlace es cuando se resuelve el problema y todo vuelve a la normalidad (el velocirraptor quiere cazar a los niños con la garra que vimos en la exposición, y los niños se salvan). Así, una historia es una perturbación que surge en una situación inicial y en el desenlace se resuelve esa perturbación: todo vuelve al orden que había al principio.
            En una argumentación la introducción suele decir a veces por qué vamos a defender una idea (lo mismo que los códigos de leyes suelen empezar con una exposición de motivos); luego viene el cuerpo del texto propiamente dicho, el desarrollo (donde se encadenan las ideas dividiéndolas en partes); y por último en la conclusión se deja bien clara la idea principal que se estaba defendiendo (aunque esto no siempre sucede así).
            Otras veces en la introducción aparece la idea principal y en el desarrollo las ideas secundarias; eso depende de que el texto sea deductivo (cuando va de lo general a lo particular de manera firme y segura) o inductivo (cuando va de lo particular a lo general y llega a una conclusión que no es segura, sino probable). Ejemplo de texto deductivo: si los leones son mamíferos y los mamíferos son vertebrados, entonces los leones son vertebrados. Ejemplo de texto inductivo: las gallinas, los gorriones, los cuervos, las cigüeñas, las avestruces… son pájaros y tienes plumas, por lo tanto todos los pájaros tienen plumas.


            3º. Explicar cuál es la intención del autor; qué nos quiere decir el texto. Por ejemplo cuando Jesús nos cuenta la parábola del grano de mostaza ¿qué nos quiere decir? Que la Iglesia empezó siendo pequeña como una semilla y acabó creciendo hasta convertirse en algo grande como un árbol.

            4º. Y por último, comentar un texto es dar nuestra opinión sobre él y decir qué nos ha parecido; pero decirlo siempre de manera razonada (no vale decir “me ha gustado” o “estoy de acuerdo con él”, sino que hay que explicar por qué nos gusta y por qué estamos de acuerdo).

            Resumiendo: un buen comentario debe contener análisis, síntesis y conclusión. En el análisis definimos las palabras que no se entienden y dividimos el texto en partes, explicando lo que se dice en cada una de ellas. En la síntesis resumimos el texto y explicamos la intención del autor; y en la conclusión aclaramos la idea principal y damos nuestro punto de vista. El orden puede ser el siguiente:

  1. Buscar el significado de las palabras oscuras o nuevas. (Análisis).
  2. Resumen. (Síntesis).
  3. Dividir el texto en partes y explicar cada una de ellas. (Análisis).
  4. Explicar cuál es la intención del autor (la mayoría de las veces a partir de la idea principal). (Síntesis o conclusión).
  5. Dar nuestra opinión sobre el texto (si nos gusta, si estamos de acuerdo con él, y por qué). (Síntesis y conclusión).

Volvamos al ejemplo de la película: si un amigo nos pide que se la contemos debemos resumirla con claridad; luego volvérsela a contar detallando y explicando cada una de sus partes (procurando aclarar los pasajes oscuros y las escenas que no se entienden bien); luego intentar explicar lo que creemos que ha querido decir el director con esa historia y, por último, decir qué nos ha parecido.
      Concluyendo: que debemos ser fieles a la película (debemos contar exactamente lo que hemos visto, no inventarnos nosotros nuestra propia película); y que, si no la hemos entendido bien, debemos decir claramente qué es lo que no hemos entendido y de qué maneras posibles lo podríamos interpretar; para concluir opinando de manera que quien escucha pueda opinar también (y sólo podrá opinar si se la hemos contado bien).
      Y no digo más.